La Fundació Junta Constructora del Temple Expiatori de la Sagrada Família se creaba en 1895 con el propósito de establecer una autoridad que se encargara de la administración de los presupuestos y de la realización del proyecto de construcción de la obra, siguiéndose de manera fiel las directrices de Antoni Gaudí.
La fundación eclesiástica está formada por el Arzobispo de Barcelona y un grupo de patronos que colaboran de forma desinteresada. La magna obra, icono arquitectónico de la ciudad de Barcelona, y reconocida a nivel mundial, se construye gracias a los donativos y aportaciones de las miles de personas que la visitan a diario.




